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El Día Menos Pensado

OPINIÓN | ‘Donde dije digo, digo Diego’, por Mar Rodríguez

today22/06/2020

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 ‘Donde dije digo, digo Diego’

«La corrupción no es un delito común, es una forma de gobernar». Esta frase la pronunció Pablo Iglesias en el segundo debate a cuatro de las elecciones generales de abril de 2019., aunque ya la venía acuñando desde unos años atrás cuando, antes de formar parte de la casta, luchaba, o hacía que luchaba contra ella.

Me voy a remontar a mayo de 2017 cuando los casos de corrupción que afectaban al PP se convirtieron en el blanco de las acusaciones de Pablo Iglesias y Alberto Garzón, hoy vicepresidente y ministro respectivamente. En declaraciones a los medios de comunicación, ambos defendieron la moción de censura presentada por el grupo parlamentario de Unidos Podemos contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como un «deber moral y ético» para defender a la clase trabajadora, a la que el PP roba y recorta derechos sociales.

En aquel momento y coincidiendo con el Primero de Mayo, día del trabajador, el ahora vicepresidente declaró que: «El Primero de mayo es un día en la dignidad democrática, pero también es el día de la dignidad democrática» que, en España, está «amenazada por un partido que está parasitando las instituciones del Gobierno, acusando al PP de ser «el partido más corrupto» de Europa, además de representar «una amenaza para los derechos de los trabajadores y para la democracia».

Esta bandera la enarboló en sede parlamentaria a la que llevó su paquete de once medidas contra la corrupción de la clase política, de la que gobernaba entonces, claro.

Pero entonces Pablo Iglesias era solamente caspa, ahora es casta (esa de la que tanto abominaba), vive en un chalet de lujo, tiene veintidos guardias civiles en la puerta de su casa, a su señora de ministra, coche oficial y sueldo millonario.

Como muy acertadamente expresó hace unos días en el Comgreso, el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, «Iglesias ha pasado de pedir dimisiones por falta de explicaciones a rechazar una ley anticorrupción» criticando su absoluta hipocresía al oponerse ahora a una Ley que cuando estaba en la oposición pedía a gritos.

La conclusión que todos sacamos ante esta falta de coherencia y de vergüenza del líder podemita vicepresidente del Gobierno es que cuando se pisa moqueta, donde dije digo, digo Diego, así en román paladino.

 

Mar Rodríguez | Asesora en comunicación política


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