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La Lupa Económica de Fran Coll (17/12/2020)

17 diciembre, 2020

Conoce el análisis económico de la semana de la mano de La Lupa Económica del economista Fran Coll para Metrópolis Daily.

 

 

En las últimas semanas, los indicadores macroeconómicos que se han ido publicando arrojan un peor comportamiento de la economía española durante toda la pandemia. Si atendemos a las principales variables, hablamos de un comportamiento bastante desigual al registrado por otras economías homólogas del bloque comunitario. Economías que, al contrario de lo ocurrido con España, sí muestran una mejora en el contraste con meses pasados. Así pues, un comportamiento por el que, también, España, y ante lo ocurrido en las últimas semanas con los rebrotes, acusa un claro descuelgue en la recuperación económica que, dicho sea de paso, sí experimentan otras economías como Alemania o Francia.

Como iba diciendo, variables como el desempleo, la destrucción y la quiebra de empresas, los indicadores de actividad económica y de medición de la demanda, las distintas variables que hacen referencia a nuestra situación financiera, así como otras muchas, muestran esto, precisamente, que comentamos. Y es que, si atendemos a la destrucción de empleo en el país, el Banco de España ya ha hecho público que la economía española, en línea con el deterioro registrado en dicha variable, muestra la mayor destrucción de empleo de toda la Zona del Euro. Datos que, en adición a otros como la quiebra técnica del 30% de las empresas en el país, muestran un futuro con más sombras que luces.

En este sentido, las previsiones que arrojan los distintos organismos multilaterales recogen, de la misma forma, unas previsiones para España bastante más pesimistas que las que se ofrecen para otros países. De acuerdo con las principales previsiones que se han ido publicando, la caída esperada para este año, del -11,6%, es la mayor caída que prevé experimentar una economía europea durante esta crisis. En este contexto, hablamos de una contracción muy superior a la registrada por Alemania, del -5,5%, y superando, de la misma forma, a otras economías como Italia (-9,1%), Francia (-9,1%), Portugal (-8%) o Grecia (-10,1%).

Como vemos, unas previsiones basadas en ese comportamiento extremadamente procíclico que caracteriza, históricamente, a la economía española; en un deterioro muy pronunciado de la economía, en lo que a su situación financiera se refiere; en una menor inyección de recursos, por un fondo de maniobra prácticamente inexistente; así como en otra serie de factores entre los que destaca el fuerte deterioro de nuestro tejido productivo. En resumen, basadas en una serie de factores que hacen de nuestra recuperación, como en años pasados, una recuperación más gradual y tardía.

Por esta razón, la OCDE, así como otros organismos análogos, apuntan a una recuperación de la economía española en 2024, recuperando toda la economía, e incluyendo el sector turístico, para el año 2027. Mientras, otras economías como Alemania, y como ya ocurrió en crisis pasadas, prevén recuperarse en 2021, mientras otras como Francia pretenden hacerlo para el año 2022. Como vemos, esos factores a los que hacíamos alusión, a la luz de lo que muestran las previsiones, hacen de nuestra economía, una economía menos resiliente, a la vez que hablamos de una economía que, como se muestra, es bastante menos capaz de recuperar el dinamismo perdido.

Y es aquí donde, analizando algunos de los factores previamente citados, llegamos a conclusiones que deberían hacernos reflexionar, así como impulsar unas reformas que nuestra economía precisa desde hace años. En este sentido, me estoy refiriendo a un tejido productivo que, en cada crisis, sufre de forma más intensa los efectos que esta traslada a la economía. Una situación que podría estar explicada, precisamente, por la composición de nuestro tejido productivo, así como esa necesidad latente de hacer crecer nuestras empresas.

El tejido productivo español se compone de un 99,88% de pequeñas y medianas empresas, así como un 0,12% de grandes empresas. Pese a que esta proporción sea similar en otras economías europeas, en datos absolutos, Alemania, con una misma representación, triplica en número de grandes empresas a la economía española; algo similar a lo que ocurre con Francia. Y es que, debemos saber que nuestro tejido productivo, a la luz de los datos, sigue enfocándose en la pequeña y la mediana empresa, en lugar de apostar por hacerlas crecer.

Dicha situación puede no parecernos un hecho preocupante, pero debemos saber que al hablar de Pymes, también estamos hablando de una tipología de empresa que, por su menor tamaño y la escasez de recursos, son mucho más vulnerables ante situaciones de crisis. Es por esta razón que, observando el comportamiento de las empresas españolas entre los años 2008 y 2017, se observa una destrucción de cerca de 90.000 pymes, mientras que esta cifra, en el caso de las grandes empresas, no supera las 215 sociedades. Muy similar a lo que ocurre con el empleo, donde se observa una destrucción bastante más acusada, también, en el caso de las Pymes.

Aunque pueda parecer un análisis muy superficial, el estudio en profundidad nos dice, además, que España, de contar con un tejido productivo de grandes empresas, podría ser más productiva que otras economías europeas. Un motivo más para apostar por hacer crecer nuestro tejido productivo, a la luz de lo que muestran, por otro lado, las conclusiones de los principales estudios. Conclusiones que siguen reforzando esta, nuestra postura. Pues, tras investigar la situación, pocas razones quedan para seguir apostando por empresas que, concentrando una gran parte del empleo, corren el riesgo de desaparecer, y en masa, en cada recesión económica.

 

Fran Coll | Economista

Metrópolis Daily

La información, a las 6:00

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