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Con Raúl Fernández
Los últimos lanzamientos del dance nacional e internacional para ponerle ritmo al fin de semana, con Raúl Fernández
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play_arrow El Cofre del Tiempo EP2: "El Rey Lobo"
El Rey Lobo: El Emir de Murcia que Desafió a un Imperio
La historia de Muḥammad ibn Mardanīš, conocido en las crónicas cristianas como el «Rey Lobo» (Rex Lupus), es la de un líder andalusí que forjó un reino independiente en el sureste de la península ibérica durante uno de los periodos más convulsos de al-Ándalus: los Segundos Reinos de Taifas (siglo XII). Entre 1147 y 1172, Ibn Mardanīš, con su capital en Murcia (Mursiyya), se convirtió en el principal baluarte contra el avance de la potencia más formidable del momento: el imperio almohade.
Ascenso al Poder y Esplendor del Reino
Nacido alrededor de 1124 en Peñíscola, Muḥammad ibn Mardanīš se erigió como emir independiente tras el colapso del poder almorávide. Aprovechando el vacío de poder, unificó un extenso territorio que abarcaba gran parte del levante peninsular, incluyendo Murcia, Valencia (Balansiyya) y Denia, y ejerció influencia sobre zonas de Jaén, Granada y Almería. Su reino fue conocido como el Sharq al-Ándalus (el oriente de al-Ándalus).
El gobierno del Rey Lobo se caracterizó por un periodo de gran esplendor económico y cultural para Murcia. La capital se embelleció con suntuosos palacios, como el conocido hoy como el Castillejo de Monteagudo (su residencia de verano) y el palacio donde hoy se asienta el Monasterio de Santa Clara la Real. Además, el Rey Lobo mejoró la infraestructura agrícola, destacando la compleja red de acequias y norias que perfeccionó la famosa huerta murciana. Su política también impulsó la artesanía, especialmente la producción de seda y cerámica, que se exportaba a toda la península y al Mediterráneo.
La Resistencia Antialmohade y las Alianzas con Cristianos
La principal hazaña del Rey Lobo fue su obstinada y prolongada resistencia contra los almohades, una dinastía de rigor religioso que buscaba unificar al-Ándalus bajo su estricta ortodoxia. Ibn Mardanīš se opuso firmemente a esta invasión, luchando por mantener la independencia de su taifa.
Para sostener su guerra, el Rey Lobo no dudó en recurrir a una política audaz y pragmática: establecer alianzas con los reinos cristianos del norte, principalmente Castilla y Aragón. Contrató mercenarios cristianos para su ejército e incluso llegó a pactar con Alfonso VII de Castilla y con la República de Génova, a la que pagó tributos a cambio de apoyo comercial y militar. Para los almohades, esta colaboración con los «infieles» era una traición imperdonable y le valió el denigrante apodo de «perturbado y falso musulmán». El sobrenombre cristiano de «Rey Lobo» hacía alusión a su ferocidad, astucia y capacidad de supervivencia política.
La Caída de un Soñador
A pesar de su tenaz defensa y las grandes murallas que ordenó construir o perfeccionar en su capital, el cerco almohade se fue cerrando. Las derrotas militares, la devastación de su huerta y el creciente descontento de parte de su población por los altos impuestos minaron su poder. La pérdida de Valencia y la defección de aliados cercanos lo dejaron solo.
Muḥammad ibn Mardanīš falleció en marzo de 1172 en Murcia, justo cuando, desesperado, se disponía a negociar la rendición. Tras su muerte, su hijo Hilal se apresuró a rendir la ciudad al califa almohade Abu Yúsuf Ya‘qūb al-Manṣūr, marcando el fin de la taifa murciana independiente y la consolidación del dominio almohade en el sureste peninsular.
El Rey Lobo dejó un legado dual: para los cristianos fue un enemigo respetado; para el islam ortodoxo, un traidor. No obstante, para Murcia, su figura representa una época dorada de independencia, prosperidad y un mestizaje cultural que aún resuena en las piedras de la ciudad.